07 março 2012

Fantasías de Carmen Muñoz



Intenso como um sussurro
claro como a noite
perene como as horas
... um poema de alma impaciente.




Ao espelho [JMB©2008]




 ¿DE QUÉ SE NUTRE LA VIDA?



¿De los sueños que soñamos...?
¿Del misterio por resolver...?
¿O de las ilusiones que creamos...?


Aparecía cada noche, en penunbra y solitario,
sin rostro definido... tendiéndole sus manos.
Ella las tomaba con suavidad y ternura... el besaba su mejilla para ir intimidando.
Adivinaba los deseos que de su mente escapaban...
un grito incierto en la noche, el deseo anclado en sus manos,
la sensualidad reprimida, el erotismo olvidado.
Poco a poco despojaba las ropas que vestían su piel, las que cubrían su alma... y se dejaba llevar... soltando la fiera enjaulada.
Dictaba sentencia inocente... le daba la libertad,
al placer y los deseos que reprimían su mente.
El tiempo no existía, el tiempo se había parado,
no había ninguna prisa...
si un reloj maracaba las horas, otro las iba aniquilando.
Ese momento era el suyo... el de los sueños que soñamos.
La mirada era inexistente... pero sabe que él la está mirando.
Su mirada la desnuda... la va desnudando despacio.
Su voz se oye lejana... pero sabe que la está hablando.
Sus palabras son susurros... sensuales y ardientes,
que penetran en su alma y calan en lo mas profundo,
llegándole a las entrañas.
Ese momento es el suyo... misterioso e incandescente,
un cuerpo en la penunbra, una tentación latente,
la mitad de su otro yo, la parte que encaja en su vida,
con minuciosa precisión.
Llega la luz del día... entra tímidamente...
se evaporan los sueños, el misterio no se resuelve.
Se agarra con fuerza y tesón a esa ilusión perenne,
la que está anclada en su alma, la fantasía nocturna,
la que reprime su mente.
Espera con impaciencia que la noche interrumpa,
y vuelva a entrar aquél... que en la penunbra la incita,
para dar rienda suelta a sus deseos mas ardientes.




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